Por una adaptación climática que integre las dimensiones social y ambiental
El encuentro «Clima, naturaleza y vulnerabilidades», organizado por Fundaciones por el Clima junto con Fundación ONCE y Fundación Biodiversidad, reunió entidades especializadas en acción climática y experiencias del sector fundacional para compartir propuestas que contribuyan a una transición ecológica más justa e inclusiva. Las iniciativas presentadas mostraron el papel de la renaturalización urbana, la educación, la inclusión laboral y la gestión regenerativa del territorio en la construcción de comunidades resilientes.
La adaptación al cambio climático no puede abordarse únicamente desde una perspectiva ambiental o técnica, requiere integrar la protección de los ecosistemas con la atención a las desigualdades sociales y las necesidades de las personas y colectivos más vulnerables. Esta fue una de las principales conclusiones del encuentro «Clima, naturaleza y vulnerabilidades», organizado por Fundaciones por el Clima, en colaboración con Fundación ONCE y Fundación Biodiversidad, celebrado en la sede de esta última en Madrid.
La jornada reunió a especialistas y representantes del sector fundacional para reflexionar sobre la relación entre la crisis climática, la pérdida de biodiversidad y las situaciones de vulnerabilidad, así como sobre la contribución de las fundaciones y la sociedad civil al impulso de respuestas que contemplen conjuntamente las dimensiones ambiental y social.
Durante la apertura participaron Xosé Ramil, director de Conocimiento y Comunidad de la Asociación Española de Fundaciones (AEF); Félix Romero, director de Fundación Biodiversidad (MITECO); y Fernando Riaño, director de Sostenibilidad y Relaciones Institucionales del Grupo Social ONCE. En sus intervenciones destacaron la importancia de movilizar al sector fundacional frente a la crisis climática, incorporar la inclusión de las personas con discapacidad en la acción climática y de impulsar una respuesta que tenga en cuenta las desigualdades sociales, en un contexto de la triple COP.
Una resiliencia climática que impulse transformaciones justas
La primera ponencia, a cargo de María José Sanz, directora científica del Basque Centre for Climate Change (BC3), abordó la resiliencia climática como un proceso de transformación que requiere anticiparse al cambio climático desde una visión sistémica, integrando las dimensiones ambientales, sociales y económicas. Sanz destacó la importancia de combinar el conocimiento científico con los saberes y experiencias de las comunidades para diseñar respuestas adaptadas a las realidades territoriales.

Asimismo, señaló que la resiliencia implica avanzar hacia sociedades más equitativas y sostenibles mediante una gobernanza colaborativa. Advirtió que actuar de forma aislada puede generar desequilibrios e inequidades, por lo que resulta fundamental coordinar a los distintos actores y considerar los impactos sistémicos para convertir el conocimiento en soluciones integrales. (Descargar presentación)
Por su parte, Francisco Heras, subdirector general de Adaptación al Cambio Climático de la Oficina Española de Cambio Climático (OECC), centró su intervención en la relación entre vulnerabilidad social y ecológica. Explicó que los riesgos climáticos no afectan por igual a todas las personas ni a todos los territorios, y que la vulnerabilidad depende tanto de la exposición y sensibilidad ante los peligros como de la capacidad de adaptación y respuesta.

Heras amplió esta mirada al ámbito natural, señalando que los ecosistemas también están expuestos a vulnerabilidades y que la adaptación debe contemplar conjuntamente las necesidades de las personas y la conservación de la biodiversidad. En su presentación puntualizó en el concepto de resiliencia justa, basado en considerar cómo se distribuyen los impactos climáticos, los beneficios y las cargas de las medidas de adaptación, y en garantizar la participación de las personas afectadas en la toma de decisiones. (Descargar presentación)
Cuatro experiencias que conectaron acción climática, inclusión y territorio
El encuentro continuó con un conversatorio moderado por Carla Bonino Covas, jefa del Departamento de Sostenibilidad de Fundación ONCE, en el que se compartieron iniciativas prácticas de adaptación al cambio climático con foco en colectivos en situación de vulnerabilidad. Participaron Anna Valentín Benzal, delegada territorial de SEO/BirdLife en la Comunitat Valenciana; Daniel Berrocal Díaz, delegado de Fundación Educo en Valencia y responsable de la respuesta a la emergencia de la DANA; Miguel León Arregui García, coordinador de Formación Digital y Sostenibilidad de Por Talento Digital, Fundación ONCE; y Vanessa Sánchez Ortega, coordinadora de proyectos de Fundación Hope Acción Climática.

Desde SEO/BirdLife, Anna Valentín presentó el proyecto Castellón Naturaleza en Red, centrado en la renaturalización urbana y la creación de una red de refugios y oasis climáticos en Castellón. La iniciativa contempla la renaturalización de 28 patios escolares para incorporar naturaleza y diversidad al entorno urbano y contribuir a mejorar la capacidad de respuesta de la ciudad frente a los impactos climáticos. Entre los aprendizajes compartidos, destacó que estas actuaciones deben adaptarse a las características y necesidades de cada espacio y acompañarse de procesos de gobernanza y participación comunitaria. La renaturalización, por tanto, no se limita a transformar físicamente los espacios, sino que también requiere generar capacidades e implicar a la ciudadanía.
Daniel Berrocal, de Fundación Educo, abordó la importancia de situar a la infancia en el centro de las políticas de adaptación climática. A partir de la experiencia de respuesta a la emergencia provocada por la DANA en Valencia, explicó cómo los episodios extremos afectan las infraestructuras educativas, los vínculos cotidianos y el bienestar de niños, niñas y adolescentes. En este sentido, destacó que las escuelas constituyen infraestructuras fundamentales para la resiliencia comunitaria. También subrayó la importancia de incorporar la participación de la infancia en los diagnósticos y en el diseño de las soluciones.
Por parte de Fundación ONCE, Miguel León Arregui presentó el trabajo desarrollado para promover la inclusión de las personas con discapacidad en la transición ecológica, con especial atención a la formación y el empleo verde. La experiencia puso de relieve que la transición debe contemplar la accesibilidad universal y generar oportunidades reales de participación laboral. Para ello, destacó la importancia de reforzar la colaboración entre entidades sociales y tejido empresarial. La inclusión, en este contexto, debe formar parte desde el inicio de las políticas y actuaciones vinculadas a la economía verde.
Finalmente, Vanessa Sánchez, de Hope Acción Climática, compartió el proyecto piloto que vienen desarrollando en Soto del Real (Madrid) para explorar cómo la mejora del manejo ganadero, mediante pastoreo regenerativo planificado, puede contribuir a recuperar la funcionalidad del suelo, favorecer la biodiversidad y reforzar la capacidad de adaptación frente al cambio climático. Su intervención puso el foco en la relación entre la actividad ganadera, la salud de los suelos, la disponibilidad de agua y la calidad de los pastos. Asimismo, señaló que no es posible impulsar una transición territorial sin contar con las personas que habitan y gestionan esos espacios.
La colaboración y el conocimiento local, claves para replicar las soluciones
El intercambio entre las experiencias permitió identificar varios aprendizajes comunes sobre las condiciones necesarias para impulsar y extender las iniciativas de adaptación. Uno de ellos fue la importancia de partir de las particularidades de cada territorio. Las experiencias compartidas mostraron que no existen recetas únicas y que las soluciones deben diseñarse teniendo en cuenta las características ambientales, sociales y económicas de cada contexto. La posibilidad de replicar una iniciativa no consiste necesariamente en reproducirla de manera idéntica, sino en trasladar sus principios y aprendizajes y adaptarlos a otras realidades.

También se destacó la necesidad de combinar capacidades técnicas con el conocimiento local y la participación de las comunidades. Las personas que habitan y gestionan los territorios deben formar parte de los procesos de diagnóstico, diseño e implementación de las respuestas. En este sentido, se puso en valor el papel de los liderazgos locales y de las organizaciones que trabajan directamente con las comunidades.
La gobernanza y la colaboración entre administraciones, entidades sociales, empresas, centros de conocimiento y ciudadanía aparecieron como condiciones fundamentales para sostener las actuaciones en el tiempo. Junto a ello, el fortalecimiento de capacidades, la evaluación de resultados y el intercambio de aprendizajes se señalaron como elementos necesarios para mejorar las iniciativas y facilitar su transferencia.
El encuentro permitió poner de manifiesto que la resiliencia climática requiere respuestas capaces de conectar la conservación de la naturaleza con la justicia social, la inclusión y el bienestar de las comunidades. Las experiencias presentadas mostraron que las fundaciones y las organizaciones de la sociedad civil pueden contribuir a esta transformación impulsando proyectos concretos, facilitando trabajos interdisciplinares, colaborativos y acompañando procesos adaptados a las necesidades de cada territorio.
Participa en la encuesta de Fundaciones por el Clima sobre adaptación al cambio climático
En el marco del encuentro «Clima, naturaleza y vulnerabilidades», Fundaciones por el Clima lanzó una encuesta para identificar y recoger proyectos e iniciativas de adaptación al cambio climático. Las organizaciones que trabajan en este ámbito pueden compartir sus experiencias, que se incorporarán a la línea de trabajo sobre adaptación y personas en situación de vulnerabilidad.
